El primer documental largometraje de arte urbano y grafiti mexicano se
rodó a lo largo de cuatro años sin ningún apoyo financiero de las
instituciones. Está basado en la convivencia de la comunidad del hiphop y
está libre en su expresión. El documental nos familiariza con el
desarrollo del movimiento desde sus principios hasta hoy día con el
enfoque a su esencia de rebeldía y resistencia. Se extiende también
hacia las otras ramas del hiphop y el skateboarding mexicano. Presenta a
las artes urbanas como un camino de libertad e independencia de un
individuo, que está enfrentando el poder global del sistema capitalista y
su intento de invadir nuestras vidas y nuestra manera de comportarnos.
La película además apunta al rasgo característico de la contracultura
mexicana en relación con la resistencia de las culturas nativas.