La obra “Bosques”, compuesta en
1954 y estrenada en Guadalajara en 1957 bajo la dirección de Blas Galindo, es
considerada una de las obras maestras de José Pablo Moncayo. Con su vasto
repertorio opacado por su “Huapango”, esta pieza resalta con brillo propio por
ser un cautivador poema sinfónico. Su nombre surge de la solemnidad y vitalidad
de los paisajes naturales del Parque Nacional Insurgente Miguel Hidalgo y
Costilla (autopista México-Toluca) que se dice, frecuentaba el propio Moncayo
previo a la creación de esta obra.
Compuesta en 1956, “Adagio para
cuerdas” de Armando Lavalle es una de las obras más importantes en el
repertorio de música contemporánea mexicana. Escrita para un ensamble de
cuerdas, es una obra de aire lento que explota las mejores características de
estos instrumentos.
La música mexicana del s. XIX es
una de las menos exploradas en el canon nacional, pero a la vez, es una de las
privilegiadas en tener grandes protagonistas con creaciones invaluables. Tal es
el caso del músico José Antonio Gómez y Olguín, iniciado a temprana edad en la
música, fue un histórico organista en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de
México en tiempos donde el país apenas presumía su independencia. Parte también
del comité que eligió la partitura para musicalizar el Himno Nacional Mexicano.
Su obra, “Tedéum”, fue presentada
originalmente el domingo 21 de junio de 1835 para recibir a Antonio López de
Santa Anna en la Catedral metropolitana. Para este concierto se interpretará
“Te deum para solistas, coro y orquesta”, una versión rescatada que será
estreno mundial. Con la participación de Ivonne Reyes, soprano; Ana Lilia
Ibarra, alto; Nahúm Sáenz, tenor; Mariano Fernández, bajo; y Coro de la UV
dirigido por Josafat García Melo.
Román Revuelta, Director Invitado.